sábado, 4 de abril de 2015

Isidro se llamó el perro de Placidica


Placidica fue una señora mayor que vivía en la calle Mestanza, tuvo la desgracia de ver morir a todos sus hijos, al menos seis o siete, todos hombres y mujeres. Recuerdo de ver las fotografías de todos, que los tenían en cuadros que ocupaban todo el portal. El último que murió fue Salvador, recién casado, que dejó un hijo muy pequeño. Placidica era la abuela materna de Raimundo Garrido y hermana de Ritica, abuela paterna del Toli.

A esta señora, deshecha por su desgracia, le criaron un perrillo por si él encontraba algo que pudiera calmar ese inmenso dolor que atormentaba su vida. Isidro se llamó este famoso y esquelético animal, que gracias a su superdotada astucia e instinto, pudo superar, no fácilmente, los años del hambre. Creo que de los perros callejeros que había en Baños sólo quedó éste.

No fue el perro Mastín que tenía la misión de guardar el ganado a cambio de un pedazo de chicharro o pella cada veinticuatro horas, ni el chucho que llevaba el mulero al campo para guardar el hato, y de noche la cuadra a cambio de un coscurro y un estacazo si se lo merecía.

El perro de Placidica no fue de éstos, quiso ser libre, a su casa sólo iba a dormir, Placidica no podía echarle nada de comer. Cuando abría la puerta por la mañana, desaparecía hasta la noche. Pillaba calle por calle y casa por casa, achuchaba la puerta sin hacer ruido, metía el hocico y olfateaba. Si había gente, se iba y hacía igual en la casa siguiente. Cuando reconocía que no había nadie dentro de la casa, entraba como un sonámbulo directamente a la cocina. Si había un puchero puesto en la lumbre cociendo algo de comida sujeto con el morrillo, cuidadosamente este animal lo volcaba sin romperlo. Éstos solían ser de barro cocido, derramaba al suelo la comida para que se enfriara pronto, y rápidamente se la comía pues no podía perder tiempo. Cuando no había nada puesto en la lumbre, como casi siempre, descolgaba el candil, que solía estar en la chimenea de todas las casas humildes, ya que sólo tenían una bombilla de quince bujías colgada en el portal para alumbrar toda la casa. Este animal sabía que en la torcía del candil siempre había algo de aceite y salia con él en la boca como un relámpago, y en las canteras del Santo Cristo se comía la torcía y le sacaba brillo al candil.

Era el terror de la gente;  en la casa a la que entraba, o los dejaba sin luz o sin comer, ya otro día en las canteras encontraban los candiles que brillaban como nuevos. Por su fama el halago o caricia única que encontraba era la pedrá o el estacazo, aunque era muy difícil darle.

Isidro fue un perro lobuno oscuro, hocico largo, alto, muy seco y ágil. Si en el momento de estar haciendo la algarrá en la casa era sorprendido, salía a la calle como una exhalación y a veces tiraba al suelo a quien pillaba por delante.

Al cabo de haber superado tres años de muy difícil supervivencia, tan difícil que murieron de hambre varias personas en Baños, un maldito día subía calle arriba olfateando casa por casa como de costumbre. La criada de una casa acomodada había recogido del horno de Pepica Cantarero una canasta de mimbre llena de tortas, cubierta con un paño blanco. Ésta dejó la canasta encima de la mesa del portal; tan fácil fue para este animal el tentador encuentro, que sin pensarlo entró y las devoró velozmente; nunca había disfrutado tanto.

Con ese pesazo de estómago le costó poco cogerlo y atarlo. Al día siguiente amaneció ahorcado en las olivas. A Placidica, el hecho le costó una enfermedad, pero en esos tiempos no se podía protestar.


Ahora en verso habla el perro:


Esquelético y enjuto andaba por la calle
Muy silencioso y astuto, y sin meterme con nadie
Buscando lugar oculto, pasé los años del hambre.

Mirando puerta por puerta, con este ir y venir
Cuando pillaba las vueltas, pronto robaba el candil,
No por la luz que tenía que alumbraba a aquella gente
Sí por comer la torcía que sabía un poquito a aceite.

¿Cómo podría aguantar el hambre que nunca acaba?
Siempre lo tuve presente; de los míos ya no quedaban,
Si se moría la gente, ¿cómo yo tanto aguantaba?

Por el instinto animal y las ganas de vivir,
La manera de pensar, y las noches sin dormir
Para otro día probar, a robar otro candil.

Si yo me atrevía a volcar el puchero en tu cocina
No me pude sujetar, me inundó el hambre canina
     Que ya no podía aguantar.

Jamás tuve quien me halague ni me hiciera una caricia,
 Era el terror de la calle,
el perro de Placidica nunca le mordió a nadie.









lunes, 16 de marzo de 2015

POEMA

                                                           Yo nací debajo de un ladrillo

mi existencia estuvo ausente de mi edad

no era ni adolescente y tuve que trabajar

era demasiado chiquillo.

 

Aquellos años malvados no debemos recordar

deben estar olvidados pero viene a mi mente como el hombre nos trató

nadie puede imaginarlo, solo aquel que lo pasó

nadie te daba la mano, con la falta que te hacía

ni se daban de enterados si comías o no comías.

 

Cuantas personas murieron sin poderse alimentar 

mientras que los usureros acaparaban el pan

debo de ir a la iglesia que tengo que confesar.

 

Esa injusticia vivida que dejábamos pasar

no ignorábamos mentiras, pero no se podía hablar.

 

Hoy el mundo es muy distinto,

 ya el hombre no es tan malvado

murieron los más humildes, también murieron los malos

maldita aquella semilla que puede contaminarnos.


 

 






domingo, 8 de marzo de 2015

Ejemplo


(Texto crítica a las personas que abandonan a su familia)
El campo lo cría todo cuando el hombre lo trabaja, pero si un día lo abandonas o si abandonas tu casa, perderás lo más preciado. ¿Qué buscas indeseado? No sabes lo que perdías si tu instinto te acercó a un callejón sin salida, sin poder retroceder buscando vida sencilla y olvidando tu deber. Puede cuando bien lo pienses y decidas regresar que nada en tu entorno encuentres, que ya no tienes hogar. Maldita la fantasía que te ha dejado llevar ¿Dónde estará tu gente, que le ganabas el pan? Cuando todo abandonaste y decidiste soñar. Despierta, todo es mentira y búscate la verdad al lado de tu familia que ya no la encontrarás. Después de mucho vagar he encontrado a mi tesoro con nobleza y con amor olvidaron mi abandono. No sueñes porque es mentira, búscate la realidad, vete junto a tu familia que es la única verdad que tenemos en la vida.



El maullido

Duerme mi pueblo en la noche, en silencio sepulcral,
solo se siente un gemido
de una gata que ha parido justo en la misma Llaná.

Observo al pobre animal que al sentirse descubierto,
tan rápido como e viento, trasladaba a su camá.

Nunca he visto cosa igual y nunca lo imaginaba, siendo el animal felino,
viendo que yo lo observaba, hiciera amistad conmigo.

Sería su instinto animal que le dijo: Sé consciente,
que todavía hay buena gente que no le gusta hacer mal.

Y así lo vi trasladar a su prole hasta el castillo.
Hoy solo queda un gatillo, se han perdido los demás.

La madre esta muy pendiente, y cuando siente un ruido,
queda su hijo escondido y lo aparta de repente y se calla su maullido.

Sigue la naturaleza demostrando su saber, si la observas con paciencia,
pronto o tarde puedes ver, lo inmensa que es su grandeza.



  1. Camá: - Camada.

viernes, 12 de diciembre de 2014

RESPETO A LA CREACIÓN:


(Texto crítica a las personas que dañan la naturaleza):
Viendo y no puedo creer lo que hacen con nuestros montes, siendo tan hermoso vergel,como es que el ser humano no se para ha pensar que lo que ahí está creado lo debemos disfrutar. Como lloran las encinas y también el pino verde cuando el fuego ya pasó. ¿Cuándo podremos vestirnos? Pasarán muchos años que podamos revivir. Los que hoy viven serán ancianos y también ese malvado que se ha debido morir. Vendrán nuevas generaciones que sabrán lo que es amar la naturaleza que es el aire que respiramos limpio que puedas vivir, que no esté contaminado porque te puedes morir, como el agua de una fuente que nace en alta montaña, te espera para que bebas, y cuando hayas terminado, para el que venga después pueda verse la cara, y le sirva para aprender.Cuando naciste estaba hecho, ¿Por qué lo piensas hundir? ¿Qué ganas con hacer eso? ¿Es que no sabes sentir? Ni a vivir tienes derecho, te deberías de morir. Si naciste para hacer mal, mejor no hubieras nacido, no lo comprendes ingrato que si a este mundo has venido te debemos decir “Vete por donde has venido, que no hay sitio para ti”. Sitio para los malvados que no queda en la tierra mía, deben vivir los honrados, los limpios de corazón, los que ponen alegría y respetan la creación y así las nuevas generaciones encuentren un mundo nuevo donde no existan rencores, solo exista bien estar y valoren los amores que nacen de la verdad. Esto pronto llegará, porque así no se debe vivir, el mundo solo se depurará, el que no sea digno, que se cambie de lugar, que en este pueblo querido solo existe gente “horrá”, que los malvados se han ido. Despierta al venir el día y vete a las altas montañas, mira la vegetación, que su verde es alegría, gotas de rocío la riegan, cuando viene un chaparrón el vergel se convirtió, llora el monte de alegría, su manto ya se mojó, que hermosa es su armonía, está apareciendo olor y al hombre le ofrece vida, y da gracias al creador.





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NO DEJES TU PUERTA ABIERTA

• VIVENCIA Y REFLEXIÓN DE  MANOLO VILLAREJO.



Antiguamente recuerdo con qué confianza vivíamos todos los vecinos de
toda una calle. Jamás se cerraban las puertas de las casas, era tan grande
la confianza que existía entre vecinos, que no caía desconfiar de nadie.En
las noches de verano, se salía la gente de las casas a la calle, a tomar el
fresco de la noche, donde las tertulias entre vecinos duraban muchas
veces hasta la madrugada. Aquellas charlas tenían mucho encanto y
convivencia, los vecinos se contaban cosas y hechos que daba gloria
sentir, y como no existía la radio ni nada, la gente lo pasaba
estupendamente en esas reuniones. A la hora de acostarse, solo las
mujeres se pasaban a la casa, los hombres, si era una noche calurosa casi
todos dormían en la puerta, quedando la casa abierta.
Tiempo más adelante, ya a este pueblo nuestro empezaron a venir gente
de otros pueblos, donde se fueron perdiendo aquellas hermosas
costumbres de convivencia, que daba glorias vivirlas. Desde ahí en
adelante hubo que cerrar las puertas porque se decía que de vez en cuando
faltaban cosas y dinero de las casas. Con la radio primero, después la
televisión, se ha perdido la convivencia, después los ordenadores y
móviles, todo esto ha roto la alegría de vivir. La mayoría de los ingenios
que han sacado no han sido para el servicio del hombre, sino que el
hombre está al servicio del invento. Si en un país hay un corte de luz todo
queda muerto, la electricidad hoy es tan necesaria para la humanidad
como el aire que respiramos y como el agua que bebemos. Todo es
invención del hombre para el progreso, pero mi tosca inteligencia me dice
que corremos demasiado rápido para llegar al abismo. En esta era vivida
por nosotros se ha adelantado en los setenta últimos años más que en
muchos cientos de años anteriores, por lo que veo que vamos demasiado
deprisa. Para algunas cosas, para otras demasiados despacio, como por
ejemplo la justicia. Muchos como yo no creemos en estas leyes ni en
estos jueces, creemos que en vez de llamarse justicia podría llamarse
injusticia. Creo que sería más justo, porque en estos años vividos, estamos
viendo cosas que no podemos concebir ni aceptar, creo que en esta tierra
hay suficientes genios para llevar el timón de la nave que se acercará a
buen puerto, sin que quede a la deriva como quedó en otros tiempos.